Esta actividad forma parte del taller sensorial que estoy llevando a cabo con los chicos de mi aula. Si quieres saber de qué se trata, aquí te dejo el enlace a dicha entrada.

Llevo tiempo queriendo realizar una pared sensorial y, ¿qué mejor que hacer protagonista a nuestro alumnado de dicha creación? Por ello, y gracias a la pasta flexible de secado al aire, hemos creado un recurso maravilloso.

El alumnado manipula la pasta y realiza “churros” que luego transformará en espirales. Una vez tengamos las espirales secas, las pintaran por ambos lados y de distintas maneras: con bastoncillos, con estampación de esponjas, con los dedos, con pincel, etc. Además, ¡podrán añadir purpurina de distintos colores dándoles un toque mágico!

Cuando ya las hayan terminado todas, usaremos cartón pluma como base y soporte. Colorearán la misma con la técnica de estampación y luego, con ayuda del profesorado, pegarán las espirales en dicho cartón (con cola escolar o con silicona). ¡Fácil, sencillo y para toda la familia!

Como ven, les he dejado algunas imágenes de cómo lo realizaba mi alumnado y el resultado obtenido. Lleva tiempo, pero se trabajan aspectos primordiales en su desarrollo: creatividad, motricidad gruesa y fina, experimentación, estimulación sensorial, etc. Con música de fondo, amor y paciencia, hemos obtenido un increíble recurso para crear nuestra pared sensorial y, ¡A ELLOS LES HA ENCANTADO!

Y a ti, ¿qué se te ocurre?

¡A volar alto!